viernes, 29 de abril de 2011

Serie Sorpresas - Sorpresa numero 1

No os ha pasado alguna vez que de pronto os veis como desde fuera, con vuestros niños, y es como que no os podéis creer la suerte que tenéis, y que lo que veis sea vosotras mismas como mamá de estos bellezones?
Es que a mí me pasa relativamente a menudo. Como que no me creo que yo, que me conozco desde hace tanto tiempo ;-) con mis cosas, mis inseguridades, que a veces parece que sigo siendo la misma “de siempre”, y resulta que no! Que soy la mamá (y guardiana) de dos criaturas preciosas, sanas, divertidas y amorosas. Que soy capaz de ocuparme de ellos, enseñarles cosas, curarles heridas, hacerlos reír, y amarlos profundamente…
WOW! Qué afortunada soy de poder cumplir este rol! Es lo que más me llena en la vida!

martes, 26 de abril de 2011

De la noche y el día, luz y oscuridad

Perdonad que os haya tenido abandonados tanto tiempo! Sí, sí, hemos estado de vacaciones… en España! Qué maravilla, la comidita de mi madre, algunas compras y sobretodo poder descansar ya que la abuela es la fan numero uno de sus nietecitos y tiene un aguante… Eso sí, con la fama que tiene Bélgica de llover y hacer malo, pues aquí 25 grados y sol, mientras que nosotros en España unos 15, nublado e incluso lloviendo!! Bueno, yo a mi patria se lo perdono todo y me lo he pasado pipa!
Pues estando por allí en mi tierra me he dado cuenta de cómo me gustan las persianas! Y es que aquí no tengo (ni las he tenido pienso desde que me fui), y madre mía, qué útiles para poner a los niños a dormir a su hora en primavera/verano y para que duerman hasta más tarde (bueno, el pequeño ni por esas!).
El caso es que mi chiquitina, se levanta una mañana y me dice: “No me gusta el ‘noir’ mamá” (es decir, la oscuridad). Y yo le digo: “Anda, cómo que no?” Y estoy alucinada de como la he convencido de que de hecho, la oscuridad es nuestra amiga cuando queremos dormir y descansar, porque nos mece y acaricia para que nos durmamos, mientras que la luz se empeña en querernos despertar para que juguemos y se pone muy pesada. Así que, cuando quieres dormir le dices a la luz del día que te deje tranquila, que ya jugareis mañana. Y cuando ya has dormido lo suficiente, le dices a la oscuridad de la noche que ya no hace falta que te meza y acaricie más, que tienes ganas de dejar a la luz entrar para empezar a jugar J
Después estaba yo echándome una siestecita (ya os digo que he aprovechado MUCHO para descansar, aprovechándome MUCHISIMO de la abuela!), sólo con las cortinas corridas, y viene mi pichula a darme un besito (y de paso a cantarme un “Frere Jacques”, que es lo que hacemos si ella se despierta en la mitad de la noche para volverse a dormir) y mirando muy seria a la ventana, levanta su dedito y dice “Y tú luz, no molestes a mamá que ahora no quiere jugar pero descansar!”
Yo un día me como a mis pichones de verdad!

viernes, 15 de abril de 2011

Jugamos a las cocinitas?

La peque de la casa, bueno, que en realidad es la mayor, os lío, tuvo como regalo de cumpleaños una cocinita, que a sus tres añitos recién cumplidos aún no tenía! Digo aún no porque sea obligatorio, pero vamos, que es un regalo bastante típico no? Al fin y al cabo, le gusta mucho vernos cocinar, y a mí me encanta que me ayude en la preparación de los platos en la medida de lo posible (prohibidos los cuchillos, acercarse al fuego…, pero por ejemplo le encanta batir – y derramar – huevos), así que parecía un regalo adecuado J
Pues fijaros que una vez montada (mi marido, que es un santo, y que de manitas no tiene nada, así que le costó un rato!) tampoco le hizo demasiada ilusión! Vamos que sí que le gusta, pero nada del otro mundo (ay, y algo me dice en mi cabecita que eso es culpa nuestra porque la tenemos sin lugar a dudas un poquito consentida! Y es que es muy difícil encontrar el término justo entre hacerles felices concediéndoles cosas y pasarse de la raya… en fin, en besos, arrumacos y te “quieros” no escatimamos seguro!)
Pero cuál fue mi sorpresa, cuando el peque (esta vez sí, el más pequeño), en cuanto la vio, vamos, lanzado como una bala, se va directo a la cocinita, abre los armarios, saca los utensilios y se pone tan feliz “a cocinar”!! Que pocholo!! Y es que las horas que nos habremos pasado este y yo durante mi baja por maternidad, charloteando en la cocina, hablando de cada cosita que iba haciendo su mami, probando cositas, etc ;-) Pues se ve que ha calado, y nos va a salir un gran chef!
Conclusión: Los tiempos de las cocinitas para las niñas y los cochecitos para los niños, forman definitivamente parte del pasado! Mi hija, revolucionaria, que prefiere que cocine su hermano. Mi hijo, tan pancho, tan pequeñín, feliz de la vida con la cocinita. Que queréis que os diga, me encanta!
PS: que conste que en casa, a pesar de que mi marido es muy moderno y “apañao”, la que cocina mas bien soy yo!

martes, 12 de abril de 2011

Mis mini “su papá”

A pesar del título del blog, la verdad verdadera es que mis “mini yos”, mis polluelos, carne de mi carne, no se parecen (físicamente) nada a mí! Y no sé porqué, pero la verdad es que es algo que me fastidia bastante!
“La mayor”, ya desde las ecografías tridimensionales lo prometo que se parecía a su padre como dos gotas de agua, y cuando nació pues quedó confirmado: igualita a su papá (pero como digo yo, en más guapísima todavía! Ala, para fastidiar). Y bueno, te dices lo típico, que la naturaleza es sabia; que la madre siempre se sabe quién es (en el sentido de que da a luz), pero el padre no; que incluso en los animales hay ciertos mecanismos para que el padre reconozca a su cachorro y se responsabilice de él, etc …
Vale … para la primera, lo acepto.
Pero jolines, es que el segundo también ha salido igualito, igualito que el padre! Y eso ya no! Que yo creo que la madre también se merece un poquito de atención por parte de la naturaleza no? Y es que al principio parecía que este tenía algo más de mi, pero ya llevo unos meses oyendo la frasecita de: “huy, como se parece al padre!” Que sí, sí, ya lo sé! Yo lo que quiero es que alguien me diga que se parecen a mí!! Por lo menos que se dan un aire!
En fin, no me quejo, que voy a decir yo, pero la verdad es que mis niños son los dos unos bellezones, y además simpatiquísimos, que puede ser que en eso hayan salido a la madre, no? Ha-ha!
Y por supuesto siempre me queda la posibilidad de ir a por un tercero, con la esperanza de que saque algo de su mamá, aunque esa disyuntiva la dejo para otra entrada!

jueves, 7 de abril de 2011

Bla bla bla, vale? vale!

Aun no lo he explicado con detalle, aunque está en la pequeña introducción de al lado, pero soy española (que ya os lo habías imaginado), estoy casada con un alemán (que no lo podíais adivinar) y vivo en Bélgica (que complica un poco más las cosas!). En casa tenemos cuatro idiomas oficiales: español (no me corto y lo pongo en primer lugar!), alemán (ja klar!), francés (como uno de los tres idiomas oficiales en Bélgica, … el flamenco/holandés ya nos llegara en su momento al ser obligatorio a partir de cierta edad en el colegio! – el alemán no lo es), e inglés (que es el idioma en el que nos comunicamos con más asiduidad mi marido y yo, debido a que, aunque podríamos pasarnos al francés, nos conocimos en inglés y yo no hablo alemán!! Es mi asignatura pendiente – él sí que controla bastante el español –y cada día más importante como podéis imaginar, aunque ya voy aprendiendo las cosas más útiles, tipo “a la cama”, “al baño”, “lavarse los dientes”!). En fin, que por idiomas que no sea!
Deciros que esta situación es bastante habitual en Bélgica, donde viven muchos expatriados (sobretodo Europeos) y os podéis imaginar la cantidad de mezclas que se dan, aunque quizá lo más habitual es que haya dos idiomas en las familias, que ya está bien!
En todo caso, al conocer mi situación, en seguida todo aquel con una opinión al respecto (es decir, familiares y amigos, claro, pero vamos que cualquier otra persona con la que se entablara la conversación al respecto también), ya me decían que era muy posible que los niños (bueno, empezando por la “mayor” claro, cuando el pocholo aún no existía) empezaran a hablar más tarde de lo habitual, que era normal en estos casos, que no hay que preocuparse demasiado, etc, etc, etc
La verdad, yo preocupada no estaba, que conste, pero es que no se podían haber equivocado más! Me han salido dos charlatanes del copón! Que es que no se callan ni debajo del agua, oye! Es cierto que la chiquitina se inclina a hablar en francés, porque se pasa todo el día en el cole, jugando y aprendiendo cosas en ese idioma. Pero vamos, que a ella le hables en el idioma en que le hables, si te tiene que contar alguna cosa (y tiene muchas cosas que contar!) te suelta su parrafada tranquilamente, con alguna palabra por aquí y por allá en otro idioma, y se queda tan a gusto. Es cierto que todavía recuerdo como me sorprendió que, allá cuando tenía poco más de un año, al soltar una de sus primeras palabras inteligibles (que lo de mama y papa, que soltaba un poco indiscriminadamente y a lo loco, no sé si cuenta!), ésta fuera en francés, exactamente “encore”, es decir, “mas” (y es que le estaba dando de comer –que también me han salido glotones los dos!)
Y el pocholo también ha empezado bastante precoz, y desde que se levanta ya te está contando sus cositas, que parece mentira qué tendrá que contar este mico con tanto entusiasmo! Ahora, decir decir, lo que se dice claramente, pues lo típico: mama, papa, agua, guau guau o wau wau (perro, por si acaso), “au revoir, à tantôt” (que me parto!), pasta y banana (ya os he dicho, glotón!) y yo que sé, otras cositas mas, pero mi preferida de todas es cuando le explico algo y termino por “vale?” y el pocholito me suelta “vaaale” en un susurro … lo teníais que ver, ay que me derrito!

lunes, 4 de abril de 2011

Una valiente? No, una loca!

Este fin de semana celebramos el cumpleaños de mi hija “mayor” (y es que con solo tres años recién cumplidos, eso de mayor me suena a broma, pobrecina). A mí me gusta celebrarlo todos los años con una gran fiesta, aunque ella sea pequeña y no se entere mucho. La verdad es que en el fondo a mí me gusta mucho socializar, así que en realidad es un poco para las dos (ya que nuestros cumples se separan por tan solo una semana).
Sin embargo este año ha sido toda una novedad. Como la chiquitina ya va al colegio y ha hecho muy buenas migas con algunos de sus compañeros de clase, y visto que llevaba varias semanas pidiéndome que tal o cual niño vinieran a jugar a casa, decidimos invitar a unos cuantos elegidos por ella misma. A petición nuestra la profe se encargo de dejar las invitaciones en las mochilas de los niños, y la verdad es que yo no sabía a qué atenerme, querrán venir todos? Peor, qué pasa si no viene ninguno?
Hum … ahora me doy cuenta de que la respuesta estaba bastante clara desde el principio. Pero que padres en su sano juicio iban a renunciar a dos horas y pico de guardería gratuita un sábado por la tarde? Por supuesto, absolutamente todos dijeron que si, encantados! Y a pesar de mi invitación a que los padres también se quedaran, “no, no, yo ya vengo a buscarlo a eso de las 6, gracias!”
Así que ahí nos encontramos mi marido (que es un santo) y yo con 10 niños de tres años, mas la nuestra y su hermano pequeño, que también da trabajo! No me preguntéis como, pero la verdad es que sobrevivimos y lo hicimos bastante bien, a pesar de: niños (en masculino!) queriendo jugar con el balón dentro de casa (por una vez tuvimos suerte y gracias a Dios salió un día buenísimo y teníamos el jardín a nuestra disposición!), de las colas interminables para ir al baño (basta que uno diga que tiene pipi, para que vengan otros cinco detrás! Mi marido tiene una especie de trauma después de haber limpiado tanto culo ajeno seguido!!), de las riñas por los caramelos, de los juguetes esparcidos hasta en los lugares más insospechados (aun iremos encontrando algunos esta semana), etc.
Cuando por fin se fueron todos, cuando por fin metimos a los nuestros en la cama (cayeron rendidos, eso sí!), cuando por fin recogimos todo (que lo hicimos en un plis-plas), la verdad es que a parte de estar MUERTA, me sentí extremadamente orgullosa! La chiquitina se lo pasó bomba, que era lo fundamental, ningún niño se rompió nada (ni rompió nada, que oye, no es tan importante como lo primero, pero en fin!), los padres quedaron encantados y ya tenemos una línea de invitaciones para que la chiqui juegue “en tête-à-tête” con varios niños, que de aceptarlas de golpe, nos tendrían ocupados todas las tardes de domingo de los próximos dos meses!
Y yo, aparte de socializar poco (a mi marido prácticamente ni le vi desde que llego la primera bandada, y las conversaciones con los de tres no sé yo si se califican), pero también he conocido unos cuantos padres simpáticos a los que seguro volveré a ver! En fin, que una locura, pero un éxito!

viernes, 1 de abril de 2011

Cambio de hora

Ya hace prácticamente una semana que cambiamos la hora para pasar al horario de verano, se entiende que para aprovechar más luz diurna y reducir gastos energéticos (aunque no deja de ser polémico y acabo de leer hace unos días que en Rusia han decidido que esta será la última vez que lo hacen, a partir de ahora, se quedan fijos en este horario!).
El caso es que decidí que teníamos que prepararnos bien para el cambio, e ir adaptando el horario de los peques poco a poco … bueno, al final se quedo la cosa en ponerlos a dormir media hora antes el viernes, y ya a la nueva hora (es decir, una hora antes) el sábado.
Pues los muy desgraciados se despertaron tempranísimo tanto el sábado como el domingo! Pero vamos, que incluso más temprano de lo habitual. Y me diréis, claro, los acuestas antes, se levantan antes, está claro, relación causa-efecto establecida. Clarísimo, pero entonces como se explica que a partir del domingo por la noche (y hasta ahora) – cuando de hecho ya el lunes hay que levantarse temprano para preparase y salir a tiempo para el cole/guardería/trabajo – los muy desgraciados estén pegados como lapas a sus camas mucho más tarde de lo habitual y por supuesto que durante el fin de semana?
Te lo digo, los míos son unos gamberros! Seguro que el sábado, hala! a las 6 de la mañana dando guerra!