jueves, 28 de junio de 2012

¡Ultimo día de clase!

Que topicazo, pero ¡MADRE MIA COMO PASA EL TIEMPO! De verdad que este año si que se me ha pasado ¡volando, volando!
Como ya hiciera el año pasado en esta entrada, he decidido mostraros la foto de mi chiqui en su primer día de curso, allá por principios de septiembre 2011 y otra de esta misma mañana. La diferencia no es ni mucho menos tan enorme como el año pasado (tampoco estoy yo tan sensible, jejeje), pero si os fijáis bien por donde le llega la cabeza con respecto al mueble de detrás, ¡se nota que ha crecido unos buenos centímetros!

También está un poquito menos radiante, pero eso es debido a que:
  1. De momento ¡ha salido muy poquito el sol! Ya sé que vosotros estáis achicharrándoos…
  2. Ayer los acostamos tardísimo porque tuvimos fiesta en el colegio para agradecer a la profe su dedicación
¡Mírala que guapa la profe! Además besitos a mi chiqui J

La profe ha sido estupendísima, y tenemos la suerte de que ¡el año que viene le tocará al pocholo! Si, septiembre del 2012 si que va a ser memorable. Aquí está el pequeñajo que al ver que su hermana posaba para mí, no ha querido perderse el photo call ;-)
Soy pequeñito pero el año que viene ¡me voy a comer el mundo!

Y con esto y un bizcocho…
Besos y abrazos J

miércoles, 27 de junio de 2012

Noche de futbol = ¡noche de hamburguesas caseras!

¡Seamos optimistas, pasaremos a la final!
Y que mejor manera de acompañar el partido, que con una buena hamburguesa casera, acompañada si se quiere de sus patatitas fritas. Hamburguesa es sin duda sinónimo de comida rápida, pero hecha en casa, no tiene porque ser sinónimo de comida basura también.
Lo importante son los ingredientes, frescos y bien escogidos.
Reconozco que a mí me falla aun encontrar un buen pan de hamburguesa (es decir, de los blandos y con sésamo) que sea decente. Lo mismo ¡tendré que aprender a hacerlos yo misma! Y el queso, que es opcional, tampoco es el más sano, pero la verdad es que funde de maravilla y eso si que no creo que me ponga a hacerlo “from scratch” nunca…
Bueno, pues mi técnica es preparar todos los ingredientes en platitos, ya cortaditos. Notad que ahora es época de estos cebollinos tan ricos, y os aseguro que le da un toque buenísimo. También os diré que yo utilizo tomatitos pequeños, que para mi tienen más sabor que los grandes, aunque ahora que es la época, seguro que con los grandes también queda de lujo.

Las patatas fritas yo las hago con esta nueva máquina que prácticamente no necesita aceite, y el poco que utilizo es por supuesto de oliva. No sé en España, pero aquí en Bélgica te venden las patatas por clases: para ensaladas, para hacer al vapor, para cocer, para purés… y por supuesto, ¡para freír! Y la verdad es que la diferencia se nota, hay que utilizar la buena patata según el plato a realizar J
No es por hacerle publicidad a la marca (aunque si me quieren esponsorizar, por favor, no duden en escribirme, jajaja!), pero la verdad es que quedan de maravilla con poquísimo aceite y así una se puede dar el gusto más a menudo en el país de las “frites”.
Bueno, pues como es obvio, se prepara la carne en una sartén, y cuando ya estéis en la última vuelta, le ponéis el queso encima para que se derrita. Mientras tanto habréis puesto los ingredientes en el pan. Yo pongo kétchup, ensalada y tomate, después la hamburguesa con el queso derretido por encima, y por encima la cebolla y los pepinillos… cerramos ¡Y LISTO!
Os deseo que disfrutéis mucho del partido y ¡que repitamos menú el domingo!!
Bon appétit J

lunes, 25 de junio de 2012

“the Boy who Fell to Earth” (Kathy Lette)

Este libro me ha parecido un gran ejemplo de cómo es posible reírnos de nosotros mismos hasta en los momentos más duros. La historia en sí es fuerte. Si te imaginas en la situación de la protagonista, pues qué duro la verdad. Tener un hijo autista y que por ello tu pareja te deje y tener que enfrentarlo todo tu sola. Pero la autora lo cuenta todo con MUCHISIMA gracia, y muchísima capacidad de reírse de sí misma y de su situación. Eso, mezclado con un buen numero de personajes excéntricos, pues la verdad, han sido muchos momentos de esos de LOL (“laughing out laud” o morirse de la risa). Os lo recomiendo como lectura de verano relajada y playeril J

Tengo un problema

Y una confesión. Sí, yo también me chupaba el dedo gordo de pequeña. De hecho, me chupaba el dedo gordo de la mano derecha mientras me tocaba con la otra mano el lóbulo de la oreja izquierda. A veces incluso se terciaba que me tocara el lóbulo de la oreja derecha si el de la izquierda estaba recaliente…
¿Por qué mis hijos han tenido que heredar el look de su padre pero los defectos genéticos de su madre? Y aún estamos a ver como se irán desarrollando, que algún que otro complejo físico también tengo. Fijo que lo heredan.
Me siento fatal. A cuatro días de terminar el curso, con 4 años y 3 meses cumplidos, mi chiquitina tiene un “vicio” con chuparse su dedito gordo que no hay quien se lo quite. No quiero que le pase como a mí que tardé tantísimo en superarlo. Porque, no solo es una cuestión de estética (te deformas la boca), sino que es una cuestión social, de estar con los demás y participar en vez de acurrucarte a chuparte el dedito…
¡Qué envidia me dan esos padres que se pueden deshacer de los chupetes! Estoy segura de que si fuera cuestión del chupete, mi chiquitina lo dejaría, porque tiene mucha fuerza de voluntad. Pero claro, el dedo está en la mano y no se lo vamos a cortar…
Lo que no quiero en ningún momento es hacerle sentir que es algo malo, o que ella es culpable. Me gustaría encontrar una solución que le motivara y que podamos poner en práctica de la forma más divertida posible, logrando resultados.
Ya lo intentamos con un mensaje directo de papá Noel las navidades pasadas, donde le decía que tenía que hacer un esfuerzo por dejar de chuparse el dedo y que él creía en ella y que lo conseguiría. No duró ni medio día el intento. Lo intentamos con el dentista hace un año, que le dijo que de momento no había gran problema, pero que tenía que intentar dejarlo. El intento no duró ni medio día tampoco. Dentro de poco volveremos a ir, pero no creo que las palabras del dentista vayan a tener el efecto mágico. También lo he intentado poniéndole tiritas en el dedo (de Hello Kitty, ¡ni más ni menos!), pero claro, al final se las quita y la verdad es que no sirve para nada…
Lo curioso es que ni ella ni su hermano quisieron nunca el chupete, lo escupían. Y el pocho nunca se ha chupado el dedo…
En fin, que estoy perdida, no sé qué hacer. He visto, o alguien me informó de este aparato:

Pero la verdad, me parece bastante caro y no me fio. Si alguien lo ha probado con éxito, por favor decídmelo. Porque en este punto estoy por probar lo que sea…

HELP!

Besos y abrazos J

martes, 12 de junio de 2012

Yo concilio, tu concilias, él/ella concilian...

… nosotros conciliamos, vosotros conciliáis y ¡ellos concilian! Jajaja
Pero qué contenta voy, se me nota ¿no?

Pues sí, remontándome a mi entrada previa a la del huerto (ay, ¡qué desperdicio de título por Dios!), os confirmo que no solo he pedido una reducción de jornada a partir de septiembre, pero es que además ¡LO HE CONSEGUIDO! ¡YESSS!
Total, que a partir de septiembre, cuando mi pollito pequeño, más conocido como pocho, empiece el colegio, aquí una menda empezará a trabajar de 9h a 15h, y por lo tanto estará disponible para ir a buscar a los dos minis (más o menos, descontando el trayecto) a la salida de clase!
A ver, que ya estuve un tiempo haciendo de 9h a 16h, y aunque os suene a lo mismo, no-no-no, esa hora extra a por la que me he lanzado, estoy convencida de que supondrá una gran diferencia. Porque estaré de verdad prácticamente a la salida de clase (y no una hora larga más tarde) y ahora que irán los dos (POR FIN) al mismo establecimiento, estaremos en casa tan solo ¡10 minutos después! Tiempo de sobra para jugar, hacer baños, cenas y demás. Ay, ¡qué ganas! Solo por esto ¡ya estoy deseando que llegue septiembre!
Contrapartidas:
  • Sueldo: pues todavía no sé cuanto voy a perder… por un lado, teníamos pendiente mi jefe y yo un aumento que se quedó un pelín corto, y ha sido él quien lo ha mencionado, así que lo mismo si me apuras… bueno, eso ya ¡es soñar! En todo caso, lo que nos ahorramos de la guardería actual del pocho mas la nounou (a ella vuelvo en un momento)…
  • Carga de trabajo: pues que espero no acabar teniéndome que conectar al laptop una vez estén los niños acostados, lo iremos viendo sobre la marcha. Yo ya he propuesto “ceder” uno de mis dossiers al que le tengo mucho cariño porque entiendo que todo no se puede tener.
  • Decírselo a la nounou: pues os vais a reír pero estoy acongojada. El caso es que ella está tan feliz y creo que le va a sentar como un tiro justo antes de las vacaciones. Vacaciones que por cierto ella se ha tomado unilateralmente a partir de julio y sin consultar… pero bueno, que a eso ya le hemos encontrado una solución, y que no quita que a la señora le va a sentar como una patada. En principio, si me atrevo, se lo anuncio hoy y ¡me pongo las pilas para ayudarle a encontrar familia de reemplazo!
En fin, que estoy MUY contenta con esta nueva situación que me parece MUCHO más equilibrada que la actual. Creo que los niños lo van a apreciar un montón y yo ni os cuento. Va a ser duro porque la ayuda de la nounou era considerable (ya que también cocinaba, y además ¡muy bien!), pero estoy más que dispuesta a organizarme para hacerlo todo yo. Por lo menos lo voy a intentar. Y no con el objetivo de ser perfecta, pero imperfecta con mucho empeño de superación, jajaja.

Besos y abrazos J

martes, 5 de junio de 2012

¡Rábanos!

Esta entrada debería a lo mejor ir a mi sección de cocina. Pero como precisamente acabo de publicar allí una receta (que os recomiendo encarecidamente porque no solo es fácil y está de vicio, pero además es totalmente “family friendly”), pues os la pongo aquí, porque al fin y al cabo cultivar es casi-casi como criar hijos ¿no? (¡no me linchéis!)
Bueno, allá voy: Tengo un mini huerto en el jardín que comienza a dar sus frutos: ¡rábanos!

¡Estoy tan orgullosa!!
Y ahí nos quedamos esperando las zanahorias, las endivias, los tomates, las lechugas y los puerros…
Besos y abrazos J
PS: Consideré titular esta entrada “Llévame al huerto” para obtener más visitas, pero bueno, al final una es recatada, jejeje

“Sarah’s key” (Tatiana de Rosnay)


Creo que no había llorado tanto con un libro ¡en mi vida! De verdad, es absolutamente brutal. La novela está basada en los hechos ocurridos durante la época nazi en Francia. Intercala el presente con los años 40, de manera que se va saltando en cada capítulo de una época a otra, contando dos historias diferentes, pero entrelazadas. La historia del presente al final me ha parecido un poco demasiado telenovela… Pero la historia de Sarah os aseguro que es arrolladora… puff, solo de pensarlo otra vez ¡me dan ganas de llorar! Altamente recomendable, ¡a no ser que estéis en periodo depresivo, jajaja!

Pollo asado (¡sabrosísimo!) con patatitas

Me imagino que ya lo sabéis, hacer un pollo asado es de las comidas más fáciles y más resultonas ¡del mundo! Yo tengo varias recetas. La más sencilla es tan simple como poner una cebolla por el culete al pollo y rociarlo con zumo de limón… al horno y ¡listo! Sería lo que yo llamo una versión sana del fast food J
Pero hoy quiero compartir con vosotros otra receta, un poco más elaborada, pero igual de fácil y rica ¡de chuparse los dedos! Además, deja un olorcillo en la cocina de esos que espero mis hijos recordarán cuando sean mayores como entrañable y hogareño… en fin, ¡la buena vida!
Los ingredientes son sencillos, sencillos: el pollo ;-), patatas (y zanahorias opcional), cebolla, ajos, limones, mezcla de hierbas provenzales, sal, pimienta y aceite de oliva.

Pelamos las patatas y ponemos agua con sal a calentar. Ponemos el horno a calentar a 180°. Echamos las patatas (y zanahorias opcional) en el agua hirviendo y las dejaremos hervir tan solo unos 5-7 minutos (en vez de los habituales 20 minutos). Mientras tanto preparamos el pollo en la fuente. Cebolla pelada pero entera por el culete. Rociamos con el zumo de uno o dos limones. Esparcimos por la fuente unos ajos pelados pero enteros (yo pongo muchísimos porque ¡me encantan!). Echamos las hierbas provenzales por el pollo. Pimentamos y salamos al gusto. Rociamos con aceite de oliva. Sacamos las patatas (y zanahorias opcional) del agua. Las volvemos a meter en la cazuela y las agitamos. Al espachurrarse un poco por algunos lados ¡quedarán más crujientes! Las incluimos en la fuente. Las rociamos a ellas también con zumo de limón, hierbas y aceite. Metemos el todo en el horno.
Yo dejo el pollo en el horno 2 horas. Empiezo con el pollo boca arriba en función arriba y abajo. A la media hora le doy la vuelta y dejo la misma función. A la media hora lo dejo boca abajo, pero cambio la función a ventilador por arriba. A la media hora le vuelvo a dar la vuelta (vamos, que termina boca arriba) de nuevo con la función de ventilador por arriba. A la media hora: ¡está listo!
Como veis, el trabajo es mínimo, y os aseguro que el resultado es ¡espectacular!

En esas dos horas en las que solo hay que vigilar o dar la vuelta os da tiempo para preparar una ensalada de acompañamiento, limpiar la cocina, jugar con vuestros peques, tomaros el aperitivo… Es una de esas comidas de domingo en familia que de verdad se disfrutan al máximo.
Bon appétit J