viernes, 21 de diciembre de 2012

Entrevista peinetera


Pero ¡qué puedo yo decir de esta mujer que no sepáis ya! La peineta es una bloguera (y twittera) dicharachera que nos lleva locos… ¡locos de amor! Ella ha tenido a bien incluirme en su recién estrenadita parte del blog dedicada a entrevistas, para su segunda edición. El listón esta MU alto, pero yo por esta loca me tiro de cabeza, ¡confianza ciega!
Podéis leer la entrevista aquí, ¡espero que os guste!
¡Gracias PEINETA! Love you J

viernes, 14 de diciembre de 2012

BIZCOCHO DE NARANJA

Como ya os conté en el blog, este fin de semana celebramos el cumple del pocho (¡!tres añazos!!!) y para la ocasión me marqué tres bizcochos deliciosos J

Hoy, quiero compartir con vosotros la receta del de naranja, que os anticipo es una pasada de bueno. Este bizcocho lo conocí gracias a ISASAWEIS, cuyo video podéis ver aquí en “you tube”.

Estaba yo un día buscando una receta de bizcocho de naranja (por variar el típico de limón con yogurt), cuando me topé con este video. Os prometo que no me ha fallado NUNCA, ha sido un ABSOLUTO éxito cada vez que lo he hecho, y lo he hecho ya un millón de veces. A todo el mundo le encanta, niños y mayores, siempre queda tan esponjoso y de sabor está buenísimo. Además tiene la ventaja de que es adecuado para cualquiera con intolerancia a la lactosa, ya que no lleva ni mantequilla, ni lecheJ
Bueno, que me enrollo, allá vamos.
Ingredientes (y utensilios)
·         70 ml de aceite de girasol
·         250 gr de azúcar
·         170 gr de harina
·         1 sobre de levadura
·         3 huevos
·         1 naranja de zumo (piel fina)



Preparación
Precalentar el horno a 180° con calor arriba y abajo. Lavar bien la naranja y cortarla en trozos (yo hago cuartos, y cada cuarto en tercios, piel incluida). Ponemos los trozos de naranja en una batidora (yo utilizo una como la de la imagen) y agregamos el aceite, los huevos y el azúcar. Batir para mezclar los ingredientes hasta obtener una masa homogénea. Lo traspasamos a un bol e incorporamos harina y levadura con la ayuda de un tamizador o colador (yo utilizo uno como el de la imagen), así quedará más esponjosa. Ayudándonos de una espátula (yo utilizo una de silicona como la de la imagen), vamos integrando la harina y levadura a la masa. Cuando la masa este bien homogénea, lo pasamos a un molde (yo utilizo uno desmontable como el de la imagen) que habremos untado con un poco de aceite y harina. Ponemos el molde en la parte intermedia del horno (precalentado como indicado a 180° calor arriba y abajo), y cambiamos la función del horno a calor solo por abajo (¡importante!). Lo dejamos en el horno 40 minutos. Es muy importante que no abráis la puerta del horno durante ese tiempo. Pasados los 40 minutos estará hecho, y entonces sí abrir la puerta y dejarlo dentro que se vaya enfriando sin que haya un cambio brusco de temperatura. Si se quiere, para terminar se puede poner sobre el bizcocho unas rodajas de naranja muy finas que habrán estado macerando en azúcar más o menos una hora.
Y el resultado es así de apetitoso, ¡por fuera y por dentro! ¡Yam!

Bon appétit J

lunes, 10 de diciembre de 2012

Oda a un enano ADORABLE

Ayer fue el cumpleaños de mi pocho J Tres añitos cuenta ya el mocete, y su mamá no podía dejar pasar esta ocasión para dedicarle una entrada a este ser tan chiquitín y adorable que le ha tocado en gracia.
Primero deciros que costó bastante convencerle de que cumplía tres años. A ver, al tener una hermana mayor a la que idolatra y con la que quiere equipararse en todo, pues el convencido de que si su hermana ya tiene cuatro años y medio (ya pasados), pues el TAMBIEN cumplía cuatro años Y MEDIO, con dos c… Bueno, finalmente conseguimos convencerle sin demasiados enfados que no merecía la pena saltarse años, y que tres es una edad muy bonita J Ahora ya admite que tiene tres, aunque con la mano saca cinco dedos. En fin, que puedo decir, ha salido cabezón como su madre padre (echémosle la culpa a él, total, no lee este blog, jejeje).
Aquí una menda, que desde que trabaja “part time” quiere ser la madre perfecta, se paso todo el sábado por la mañana haciendo pasteles para que el peque tuviera donde elegir. ¿Tres años? Pues ¡tres bizcochos como tres soles! Chocolate, naranja y plátano, toma ya.

Ya por la tarde llegaron sus amiguitos. Que digo yo, ¿quién me manda a mí invitar niños en vez de celebrarlo tranquilamente en familia? Si con tres años, ¿a qué van a jugar juntos y qué narices va mi pocho a compartir sus juguetes nuevos? Debe ser un virus que tenemos las expatriadas, que para compensar la lejanía de la familia, hacemos familia a todo aquel que se presta. En fin, que nos juntamos en casa con tres pasteles, muchos caramelos, y ocho niños hiperactivos por no haber podido jugar fuera desde que cayó la primera nevada hace unas semanas y totalmente puestos de azúcar… ¡una gran idea! Las tres horas más largas de mi vida, peor que un parto… Creo que si mi germano sigue conmigo después de esta, puedo considerar que tenemos un matrimonio ¡sólido como el cemento!
A los niños se sumaron después los progenitores para socializar un poco, terminar los pasteles y que yo me pusiera hasta arriba de gluhwein, aprovechando que si alguno de los polluelos ajenos se rompía la crisma (y creedme, ocasiones no faltaron), ya no era mi responsabilidad.
Y ayer, que era el verdadero día señalado, tuvimos celebración esta vez sí, solo con la familia cercana (es decir, la mitad germana), y aprovechamos para poner el árbol de Navidad, sin que el pocholo tuviera que mover un dedo, que para eso ya está su hermana, y el tenia muchos quehaceres descubriendo sus juguetes nuevos.
Pero todo esto y más, no es nada comparado a lo que se merece ¡mi pequeño gran hombrecito! Este niño es de verdad un tesoro. Alegre, cariñoso, divertido a morir y con un corazón de oro. Estoy COMPLETAMENTE enamorada de él, nunca pensé que se pudiera querer tanto, y tan profundamente, a alguien en tan poco tiempo. Es mi sol. Y creo que voy encaminada a convertirme en un futuro (por favor, ¡muy lejano!) en una suegra potencial ¡de lo mas rompehuevos que exista! Yo dixit.
Besos y abrazos J

viernes, 7 de diciembre de 2012

Kate está embarazada


A ver, no es que ahora vaya a empezar una sección rosa en el blog (aunque, ¿por qué no? “The sky is the limit”! Jajaja), pero seguro que a estas alturas todos os habéis enterado de la buena nueva para la monarquía inglesa.
El hecho de que la princesa tuviera que ser ingresada por una condición al parecer severa de nauseas (yo nunca había oído hablar de un caso tan extremo en que la embarazada tuviera que ser ingresada, pero no pongo en duda en absoluto la gravedad de su condición y espero que se le pase pronto, de hecho ya le han dado el alta y se habla de que serán gemelos ¿?), me ha hecho recordar lo mal que lo pasé yo en mi primer embarazo con las nauseas.
Y es que últimamente se veía a Kate un poco desaliñada, y sobre todo con unos pelos que no eran habituales en ella (ni liso ni rizado, flequillo a los años 70…). Y pensando, pensando (claro, de esto hace ya ¡más de 5 años!) me he acordado de lo horribles que fueron esas semanas de nauseas para mi, y que una de las primeras consecuencias fue precisamente que me di un corte al pelo radical, porque por las mañanas no tenía ni fuerzas para ducharme y con el pelo largo sin lavar, las ojeras de turno y la tez pálida porque todo olor me revolvía el estómago, me sentía más como un zombi que la radiante mujer en estado de buena esperanza que cabria esperar.
En fin, que empatizo completamente con su situación. No hay nada más horrible que tener que enfrentarte, de la noche a la mañana, a no poder soportar el perfume de tu marido por las mañanas (cuando se acerca cariñosamente a darte un beso de despedida), el olor a ninguna comida preparada (aunque en el fondo te mueras de hambre), el pasillo de productos de limpieza del supermercado…
Tan mal lo pasé que, cuando me quedé embarazada por segunda vez, ese era mi mayor temor, tener que pasar de nuevo por ese calvario. Por fortuna, no fue en absoluto así, y de hecho no tuve casi nauseas, que justamente fue como supe que sería niño incluso antes de que me lo confirmaran (aunque sobre eso tengo una anécdota muy graciosa que a ver si me acuerdo de contároslo un día). Me explico, no es que las niñas den nauseas y los niños no, pero tengo una amiga muy sabia (y madre de ¡cuatro polluelos preciosos!) que me dijo que si notaba una gran diferencia entre un embarazo y otro, era casi seguro que seria del otro sexo. ¡Acertó!
¡Feliz viernes! ¡Feliz fin de semana! Besos y abrazos J

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Tradiciones mixtas

Y os preguntareis, ¿cómo celebra la Navidad una familia germano-española instalada en Bélgica? Bueno, vale, a lo mejor no os lo preguntáis, pero yo os lo cuento igualmente y mismamente J De nada, jajaja.

Pues no os voy a mentir que por la mayor parte he ido adaptándome a las tradiciones alemanas y belgas. Las belgas porque evidentemente “donde fueres haz como vieres”, y si San Nicolás pasa por todas las casas menos la nuestra, que mal rollo ¿no? Las alemanas porque ¡ME ENCANTAN! Las explico más abajo. Y de las españolas conservo el Belén y los villancicos. Tengo mucha lucha interna por los Reyes Magos (que por supuesto yo los viví con mucha intensidad de pequeña), pero por el momento no le he encontrado sentido.
1 de diciembre, calendario de adviento: Es un calendario de cuenta atrás desde el 1 de diciembre hasta el día de Navidad. Se compone de ventanitas que los niños van abriendo cada día para ir aumentando la ilusión por la llegada de la Navidad. Los hay de cien mil tipos, los más mañosos lo hacen a mano, los hay con regalitos para cada día, con chocolatinas, etc. Nosotros este año nos hemos decantado por uno (bueno, uno para cada uno) sencillo, muy cálido y tradicional, pero sin golosinas, que ¡bastantes ya se toman en estas fechas!

Corona de adviento: es una corona hecha con ramas de pino, que tiene cuatro velas, una por cada domingo de Adviento (este año el primero fue el pasado 2 de diciembre y el cuarto será el 23 de diciembre). Según he leído para escribir esta entrada, la tradición de Adviento es que a cada una de esas cuatro velas se le asigna una virtud que hay que mejorar en esa semana, ejemplo: la primera, el amor; la segunda, la paz; la tercera, la tolerancia y la cuarta, la fe. La verdad es que nosotros lo que hacemos es ir encendiendo primero una, luego dos, tres y finalmente las cuatro cada domingo mientras nos reunimos en familia y compartimos un té con galletas. Yo ¡lo adoro!

Galletas de speculoos: ¡Ay madre! Esto ha traído cola porque ¡nadie fuera de este país parece conocerlas! A ver, estas galletas son una especialidad en Bélgica y se comen todo el año aunque todavía más en estas épocas. Las galletas se hacen mezclando mantequilla con una combinación típica de especias y azúcar moreno, y añadiendo después a la mezcla la harina y la levadura química. Las especias que se usan para hacer las Speculaas son la principal característica distintiva de estas galletas. Se trata de una mezcla de canela, nuez moscada, clavo, jengibre en polvo, cardamomo y pimienta blanca. Yo no he intentado hacerlas nunca, pero aquí las mamás belgas saben J y ¡están buenísimas!

6 de diciembre, San Nicolás (o Sinterklaas): Pues digamos que es el primo lejano de Santa Claus, sin el logo de coca-cola J Lo más divertido es que, según la leyenda, San Nicolás viene desde España, llegando en un barco de vapor, y una vez desembarcado monta en un caballo blanco y viene acompañado de un ayudante llamado “Pedro el Negro”!! (en holandés: Zwarte Pieten). Tradicionalmente les trae a los niños dulces (chocolate, mandarinas y galletas de speculoos), pero como en todas partes, desde hace unos cuantos años ya también les trae juguetes. Y no os lo perdáis: a los niños malos ¡se los lleva de vuelta a España en barco!! ¡Como se enteren los mini-yos de que pueden ir de gratis a visitar a Ata y Yayo la tenemos liada!!! Jajaja!!

El árbol de Navidad: Preguntaba la Desmadrosa hace poco si por España se estila lo de poner un árbol de verdad. Aquí desde luego si, aunque por supuesto también venden los de plástico. Nosotros reservamos una tarde de domingo (con la corona de adviento iluminada) para decorar el árbol. Los mini-yos son los que mandan, y en cada ocasión se rompen algunas bolas y yo me pongo un poco nerviosa. Ay, pero cuando está terminado ¡es una maravilla!

El Belén: A los pies del árbol de Navidad, ponemos también nuestro pequeño Belén. No es como el que hacíamos de pequeños, con musgo de verdad, ríos de papel de plata, cielos de cartulina con estrellas pintadas… pero todo se andará. De momento es muy sencillito, de madera, pero con todos los personajes fundamentales.

Los villancicos: ¡Por supuesto! ¡Que suenen los villancicos durante todo un mes! En casa tenemos una colección increíble: los tradicionales españoles, los tradicionales alemanes (“noche de paz, noche de amor”, es originalmente en alemán y es PRECIOSA, también me encanta la de “O Tannenbaum”), y que quereis que os diga, me chiflo por las americanas/inglesas tipo “Santa Claus is coming to town”, “It’s beginning to look a lot like Christmas”, “Let is snow”…) Gracias al consejo de Walewska me he agenciado con un compilatorio de estas canciones cantado por Michael Bublé que esta ¡chulísimo!

Turrones, mazapán, chocolates: todos en la lista de dulces navideños. Mi familia germana es una gran fan de los turrones de alicante, mí preferido el de jijona J

24 de diciembre, Noche Buena: Esta es la noche cuando el niño Jesús nos trae los regalos a toda la familia. Estos habrán sido dispuestos previamente bajo el árbol de navidad, y en nuestra familia, la tradición manda que será el más pequeño de la casa (o a medias con la otra más pequeña) los que los vayan repartiendo. Es una gozada ver a los mini yos del árbol al sofá y del sofá al árbol repartiendo regalitos y haciendo pequeñas montañas con los suyos. Después por supuesto esta la cena de Navidad.

25 de diciembre, Día de Navidad: Pues sí, este día también se celebra con una gran comilona, por si quedamos con hambre la noche anterior J

En Alemania también se celebra el 26 de diciembre, pero nosotros no hacemos nada especial, aparte de ¡estar de vacaciones con los minis!
Los Reyes Magos: Como he dicho antes, por mucha pena que me dé, porque en mi infancia este era el momento cumbre de las vacaciones, jejeje, pues de momento no lo estoy celebrando con los niños. Para empezar, aquí en esos días ya ha empezado el colegio y para nosotros el trabajo. Además, aquí no dan regalos, así que quieras que no, los minis no se los esperan y si se los diéramos seria como “ah, guay, ¡mas regalos!”. En fin, no descarto celebrarlo algún día, y la historia en si la conocen ya que también los ponemos en el belén, pero no hacemos lo de los regalos.

Lo que si se hace es:
El Roscón de Reyes (o Galette des Rois): A mí me sorprendió que aquí también se hiciera lo del roscón, pero me alegro un montón porque por lo menos es una mini-celebración de los Reyes Magos, aunque solo sea por la fecha. Eso sí, no es exactamente igual-igual, aunque el concepto es el mismo (el que encuentra el haba dentro es el rey).

Y creo que no me he dejado nada en el tintero. Menuda recopilación! Espero que os haya resultado interesante.
Besos y abrazos J