jueves, 10 de enero de 2013

Sin televisión

Me queda pendiente escribiros una entrada sobre mis resoluciones para este año y, bueno, incluso para los venideros también. Estoy especialmente orgullosa del esfuerzo puesto este año en reflexionar sobre el futuro, que incluye gráfico y todo, y que no negaré estuvo parcialmente inspirado por unas copitas de champán tomadas a las 16h de una tarde de vacaciones del que os hacía mención en la anterior entrada J

Bueno, pero a lo que voy. Que esto de “sin televisión” ni siquiera formaba parte de esas resoluciones, no os vayáis a creer. Me ha dado por ahí de forma totalmente no premeditada (y no alcoholizada), inspirada eso si por un par de amigos/conocidos que se vientan de la facilidad del proceso y de las ventajas para su progenitura.
Así que, empezamos esta semana a vivir una vida sin “caja tonta” los días de colegio. Que conste que no estoy criticando a nadie que sí utilice la televisión, días de colegio, días de festivo o el rato que les dé la gana. Yo me declaro “culpable” de haber uso de ella a menudo por muy diversas razones: cocinar, ordenar, limpiar, no volverme loca y matar a mis hijos o tirarme por la ventana… vamos, lo típico. Pero no podemos negar que hay mucho estudio que previene contra su uso indiscriminado por los niños y que, personalmente, mas de una vez me he sentido bastante culpable al ver esas caritas embobadas (bien que calladitas y serenas) delante de LaCaja (como a lo mejor la llamaría Eva de BlogDeMadre).
El caso es que por el momento (ejem, tres días) la cosa va viento en popa. El que más vicio tenia es el pocho, a pesar de que la mitad del tiempo ni la miraba, pero vamos, que la consideraba mucho su amiga. La chiqui también tenía vicio, pero está ya en una edad más madura (ejem, aun no ha cumplido los cinco) en que al menos era capaz de dejarnos apagarla cuando se debía.
·     Día uno: Los minis piden televisión. Mamá-yo contesta que es día de colegio y que nanai. Chiqui acepta. Pocho llora desconsoladamente (con gesticulaciones y gritos incluidos, a lo mujer despechada en un entierro). Los minis requieren de nuevo la televisión. Mamá-yo repite que es día de colegio y que no (venga, ¡sé fuerte!). Chiqui acepta no si decir entre dientes “esto es MUY duro” (mi hija va para actriz dramática). Pocho llora desconsoladamente y patalea (mi hijo va para actor de comedia). Fin.
·       Día dos: Los minis piden televisión. Mamá-yo contesta que es día de colegio y que nanai. Se oyen unos refunfuños, se ven unas caras largas, se escucha un susurrado “esto es muy duro”.
·     Día tres: Los minis piden televisión. Mamá-yo contesta que es día de colegio y que nanai. Encontramos rápidamente otra cosita con la que entretenernos.
Y ahí estamos. Esta siendo mucho más fácil de lo que esperaba. La casa esta patas arriba, pero ya estoy pensando en alguna estrategia para incluir “el recoger” en un juego de reemplazo a la televisión. Y yo, lejos de tirarme por la ventana estoy disfrutando todavía más de los peques (escuchando música, bailando, enseñándolos a jugar solos mientras me ocupo de otros menesteres…)
En fin. ¡A ver que nos depara el fin de semana! Y no olvidarme de mencionar que sé de buena tinta, o de buen twitter, que otra mamá bloguera, una tigresa para más inri (La Madre Tigre), está metida en la misma resolución. ¡Ánimo madraza!, lo conseguiremos sin morir en el intento. Eso sí, ella tiene MUCHO más mérito. Ella tiene CUATRO hijas. Ella tiene mucho, pero que mucho talento. Su blog por cierto ES GENIAL.
Besos y abrazos J

sábado, 5 de enero de 2013

El final de las vacas

El final, de las vacas, llego y tú partirás… (jajaja, ¡qué malo!)


Se acabaron las vacaciones y he aquí el mejor resumen que puedo hacer:
·         Dormir como un tronco
·         Levantarse pasadas las nueve durante días y días
·         Desayunar crepes
·         Merendar crepes
·         Cenar crepes
·         Recibir regalos que son libros
·         Echar siestas
·         Improvisar
·         Amigos, hijos de amigos y más amigos
·         Familia presente, familia por teléfono/skype/email casi todos los días
·         Inventar las campanadas para tomarse las uvas con un grupo de extranjeros totalmente desinformados de costumbres ajenas
·         Beber champán a las 4 de la tarde haciendo listas de futuro
·         Recibir y dar millones de besos y abrazos
·         Ser feliz…
Vacaciones, te voy a echar MUCHO de menos, ¡vuelve pronto!
Besos y abrazos J