lunes, 30 de septiembre de 2013

La peluquera



El sábado fui a la peluquería.

The end.

Y si, podría haber sido el final, porque ganas me dieron de quitarme la vida nada más salir de allí. Y es que fue una de esas situaciones en que tú vas a cortarte las puntas, y sales con una melenita 20cm más corta de lo que tenías pensado. Solo que esta vez fue peor. Casi hubiera preferido salir con el pelo corto.

El caso es que yo fui a hacerme unos reflejos y… salí de allí ¡prácticamente rubia! La peluquera claramente tenía un mal día. De hecho no dudo en hacerme participe de su mal humor mientras separaba pequeños mechones capa por capa, y compartía con todos los presentes que tenía un hambre de caballo, que cuando esta de mala leche es lo que le pasa, que le da hambre. Coño, le da hambre y le da por hacer maldades ¡a las cabelleras de los demás!

Total, que entre pedir arroz al chino y quejarse, pues debió dejar el mejunje demasiado tiempo. Cuando la chica en prácticas me lavaba la melena todavía tiene la osadía de decirme: “ay, me encanta, te han quedado las mechas monísimas” Si, ¡tu madre!

Cuando me vio la peluquera la verdad es que se le quedo cara de situación… “uy, te ha quedado muy clarito, es que como ya tenías algo pues parece que ha cogido más por arriba, y bla-bla-bla, bla-bla-bla” DESASTRE. Todavía me ofrecía hacerme aun algún remedio, pero sinceramente, tras pasar allí casi dos horas y media, y visto lo visto, le dije, “no gracias” mientras deseaba para mis adentros que se despertara al día siguiente con el pelo azul, a ver qué tal le sentaba a ella. Salí de allí en cuanto pude por patas.

Al llegar a casa, el germano, que no es conocido por tener pelos en la lengua, me suelta: “uff, ce n'est pas très réussi, ¿no?” ("uff, no ha quedado muy bien, ¿no?") Así que me he pasado todo el fin de semana temiendo que llegara el lunes y enfrentarme a los comentarios de mis colegas, mas todas las reuniones que me esperan esta semana…

Pero os digo una cosa, ¿qué morena no ha deseado nunca ser rubia? Pues mira, llegados a este punto he decidido que en vez de agobiarme, me lo voy a tomar con alegría y disfrutar de esta nueva condición a la que poco a poco (sobre todo gracias a evitar mirarme en ningún espejo) me voy acostumbrando. Y si de aquí a unas semanas veo que esto no hay por dónde cogerlo, pues tinte general a canto, y se acabó la aventura... ¿verdad?


Me consuelo pensando que siempre podría haber sido peor

Necesito ánimos, así que, por favor, ¡contadme vuestras desventuras en la peluquería! Soy todo oídos…

Besos y abrazos :-)

domingo, 29 de septiembre de 2013

Reto 150 palabras: pepino, armario, pez


Elisa, a sus tres años y medio, estaba pasando por una época un poco difícil… buscando límites e intentando imponer su voluntad. Cuando su papá le pidió que recogiera sus juguetes, se hizo de rogar hasta que papá tuvo que ponerse serio: “Si no recoges tus juguetes, no iremos a jugar al parque antes del baño como me habías pedido” le dijo. A lo que Elisa no se le ocurrió nada mejor que responder: “Ah ¿sí? Pues ¡me importa un pepino!” y se fue corriendo a su cuarto a esconderse en el armario, como hacia siempre que se enfadaba. Menos mal que al cabo de un ratito de reflexión, Elisa entró en razón y salió del armario para pedirle disculpas a su papá. Y después de algunos mimitos, entre los dos lo recogieron todo enseguida, y Elisa pudo finalmente ir al parque donde se sentía como pez en el agua.





150 palabras es una entrega dominical, creada por Marta, (DiarioDeAlgoEspecial) de una microhistoria o microrrelato, con la que podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad, y enfocada a los niños. Te daré tres palabras de inicio, y habrá que crear un cuento. ¡de 150 palabras!
Después no te olvides de enlazar con el link aquí debajo y dejar un comentario en cada uno de los blogs que decidas visitar.
Para conocer cómo nació esta idea de 150 palabras y las reglas, puedes hacer click aquí.

jueves, 26 de septiembre de 2013

El dentista


Cuando yo era pequeña odiaba, por puro miedo, ir al dentista. Y no me faltaba razón ya que con un padre que por Navidad siempre nos regalaba kilos y kilos de golosinas (muy a pesar de mi madre), y con una cierta tendencia a la vagancia y no lavarme los dientes con tanta regularidad como hubiera debido, cada vez que iba se descubría algo que requería una intervención siempre molesta y dolorosa.
Ya de adulta he aprendido a cuidarme los dientes con mucho esmero y voy al dentista a la revisión anual contenta, incluso con cierto sentido de anticipación alegre, al saber que al final de la visita me van a felicitar por lo bien que tengo la boca y ¡el poco trabajo que les doy!
Ahora que soy mamá, quiero que mis hijos se cuiden bien la boca y vayan al dentista sin miedo, a pesar de que me imagino que en algún momento u otro, algo les tendrán que hacer que duela. Así que ayer fuimos a la revisión anual. Para chiquitina ya es la tercera vez (¡!), y para el pocho la primera, aunque el año pasado ya acompañó a su hermana para ir haciéndose una idea de lo que es.
Aquí en Bélgica, recomiendan que vayas llevando a los niños a partir de los tres años, precisamente porque como en los primeros años no habrá ninguna intervención, así se van familiarizando con el proceso y se le quita hierro al asunto. Además, el sistema de la seguridad social está muy bien organizado y toda visita/tratamiento rutinario hasta los 18 años es absolutamente gratis (vamos, que ¡ni siquiera tienes que pagar y después pedir un reembolso!)

Pues para allá que nos fuimos al salir del colegio. Se portaron los dos fenomenal. La dentista felicitó especialmente a la chiquitina que (gracias a este invento) ya lleva meses sin chuparse el dedo y tiene su boquita perfecta. El pocho no podía esperar a que llegara su turno y también supero la prueba de maravilla (a pesar de que es mucho más remolón para cepillarse los dientes). Como premio, la dentista le ofreció un anillito a la chiqui, y al pocho le dijo que para él tenía una pelotita de esas que botan hasta el infinito. Fue salir del edificio y que el pocho se ponga llorín… y le pregunto: “pero ¿qué te pasa tesoro?” Y me dice que ¡él también quería un anillo! ¡Jajaja! Pobre. Hemos quedado en que la próxima vez tiene que decírselo a la dentista porque todos pensamos que estaba feliz con la pelotita.
Ya en el coche de vuelta a casa, como premio de mamá se tomaron de merienda un plátano. Jajaja, ¿cómo premio un plátano? Pues que queréis que os diga, mientras cuele… y desde luego, no les voy a dar una chuchería nada más salir del dentista ¿no?
Y vosotros, ¿lleváis ya a vuestros peques al dentista? ¿Qué tal lo llevan ellos? ¡Soy todo oídos!
Besos y abrazos J

domingo, 22 de septiembre de 2013

Reto 150 palabras: cordel, rumbo, brújula


Queridos scouts,

Bienvenidos a este grupo de novatos que comienza hoy con vosotros. Esperamos que en nuestra compañía encontrareis muchos amigos y formareis vuestro carácter como buenos y valientes ciudadanos, que sabrán hacerse útiles en nuestra comunidad. Hoy vamos a empezar por una lección muy sencilla que después practicaremos en el bosque. Se trata de saber orientarse y encontrar el camino. Para ello os agarréis todos a este cordel y seguiréis en fila india el rumbo que hemos indicado con unas marcas azules. Después, dejareis el cordel, y tendréis que encontrar el camino de vuelta al campamento todos juntos. Si os perdéis no tenéis nada que temer, para eso os daremos una brújula y bastara con que al utilizarla sigáis la dirección Este. Una vez todos los miembros del equipo estén de vuelta, habréis superado la prueba. No olvidéis hacer uso de vuestra camaradería y seguro que triunfareis. 

¡Adelante muchachos!





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jueves, 19 de septiembre de 2013

“The Hundred-Year-Old Man Who Climbed Out the Window and Disappeared” (Jonas Jonasson)


El autor (y versión original del libro) es sueco. La versión en inglés es buenísima, incluso pensé que el autor lo hubiera escrito en inglés directamente. En todo caso, es una traducción remarcable, que sin duda viene de que en el libro el uso del lenguaje es inteligente, exquisito, y tan divertido. La historia comienza en Suecia en el 2005. El protagonista, Allan Karlsson, decide escaparse de la residencia de ancianos donde vive el día de su cumpleaños número 100. A partir de ahí, el libro va intercambiando capítulos con los periplos de su fuga, y capítulos con historias de su vida pasada – siempre relacionadas con grandes sucesos y personalidades del siglo XX, y llenas de humor. Ha sido un libro con el que he sonreído casi de continuo, y con el que me he reído (LOL) también muchísimo. Es tan original, tan cómico, tan surrealista… vamos, que ¡me lo he pasado pipa leyéndolo y os lo recomiendo al 100%! En español lo han llamado “El abuelo que saltó por la ventana y se largó” por si os lo queréis leer.


Buena lectura J

“The Man Who Was Thrusday: A Nightmare” (G.K. Chesterton)



Publicada en 1908, en español se llama “El hombre que fue Jueves”. La verdad, ¡me lo tenía que haber leído en español! Es un libro complicado, con una historia extraña. El titulo me atrajo inmediatamente, y es un libro con todas las letras, literatura de la buena, súper trabajado, bien escrito e inteligente. Eso sí, a mi no me ha resultado fácil de leer (y que esto no os de pie a insultarme, jajaja). Aun así, mereció la pena el esfuerzo y si os gusta la política (el tema principal de la historia es sobre la anarquía y la contra-anarquía) desde luego os lo recomiendo porque es interesante, a ratos muy divertido y siempre muy surrealista, lo cual para mí es un sí rotundo.

Buena lectura J

“El tiempo entre costuras” (María Dueñas)

Bueno, seguro que este lo conocéis, incluso se está preparando una película ¿creo? Al principio me costó meterme en el estilo… cursi, ¡taaaaan cursi! (y mira que yo también me las traigo) Pero bueno, poco a poco me fui metiendo en la historia y la verdad es que cuando lo terminé lo echaba mucho de menos. Sí, me ha gustado. Es cursi, es muy de telenovela, pero se deja leer con gusto, sobre todo si como yo, cuando mas leéis es justo antes de dormir. La única queja que le pondría es que parece que al final se acelera la historia para terminar el libro, no sé, hay menos detalle, se dan ciertas cosas por sentadas y está como menos trabajado, es mi impresión. Pero para pasar un rato agradable es buena lectura y os lo recomiendo.


Buena lectura J

“Derrière la haine” (Barbara Abel)

Me temo que este (por lo menos que yo sepa) no existe en español. Es de una autora ¡belga! (mi país de adopción, jejeje) Podríamos traducirlo como detrás del odio. Para las lectoras con niños agarraros… En resumen, es la historia de dos parejas que viven en casas adyacentes. Se convierten en los mejores amigos y además empiezan a formar sus respectivas familias al mismo tiempo, cada pareja con un hijo varón. Hasta que un día sucede un drama y el amor que se profesaban se convierte en odio, desconfianza, paranoia y locura… Una intriga que te pone los pelos de punta, y aunque hay partes un poco demasiado novelescas y difíciles de creer, no quita que describe muy bien cómo podemos llegar a ser los seres humanos si las circunstancias se dan. ¡Recomendado!


Buena lectura J

miércoles, 18 de septiembre de 2013

¿Quién decide qué es una mala madre?


Reconozco que aunque sé que la perfección no existe y que probablemente sufriré mas por intentar alcanzarla que si cometo errores pero vivo relajada, yo erre-que-erre intento ser una madre modelo para mis minis.

Desde luego, ya os adelanto que estoy muy lejos de lograrlo. Por poner un ejemplo, yo no podría ni por asomo llevar a cabo el “desafío del rinoceronte naranja”. En casa nos gusta demasiado ejercitar nuestras cuerdas vocales (a todos, por cierto)… 
Pero es que además, trabajo fuera de casa. Así que desde ya me auto-declaro oficialmente #malamadre por abandonar en el colegio a los minis todos los días (bueno, ni siquiera me digno a llevarlos yo, que ese cometido lo lleva a cabo el germano para que yo pueda coger un tren bien trempranito, porque está claro, es más importante llegar puntual al trabajo que despedir a los niños a la puerta del colegio ¡donde va a parar!) y recogerlos un buen rato mas tarde de que haya sonado el timbre de final de la clase, despeinada y con la lengua fuera. Os hacéis a la idea. 
El caso es que, en mi intento por alcanzar el deseado estatus de madre modelo a los ojos de mis minis, decidí el año pasado que (¡porque yo lo valgo!) iba a pasar a trabajar a tiempo parcial. La negociación fue dura, pero yo por mis minis M-A-T-O J Desde entonces vivo una doble vida:
·         Ejecutiva agresiva de 8h30 a 15h (y si amigos, apiadaros de mi que por ganar unos minutos extras en mis labores, como el 99% de los días delante de mi ordenador – eso sí, un tupper bien rico traído de casa, que una además es muy healthy), y
·         Madre devota de sus retoños de 16h a 20h, que no es poco. 

Llego siempre súper-mega contenta de la vida a la guardería del colegio (colegio que aquí termina a las 15h30) con una sonrisa de oreja a oreja, deseando reencontrarme con mis minis y escuchar sus historietas (a menudo incongruentes) de cómo les ha ido el día. Incluso saludo y tengo una sonrisa y palabra amable para todos los amiguitos de los minis que me voy encontrando (y os aseguro que son muchos y que me sé de memoria ¡más de 30 nombres!), y por supuesto también el saludito y charleta de rigor para con las cuidadoras.
Al llegar a casa, propongo ideas para hacer cosas divertidas (preparar un pastel u otra cosilla, poner música y bailar, hacer baños interminables…) o simplemente les dejo jugar (y desordenar) a sus anchas (ya sabéis que ¡los días de colegio no hay televisión!), sabiendo que para cualquier cosa allí esta mami dispuesta a encontrar un juguete extraviado, poner paz en una disputa, dar un achuchón o unos besitos. Vamos, una santa (que sabe gritar y enfadarse, sí, pero santa al fin y al cabo).
Y pensareis (y si no os invito a hacerlo, porque no os faltaría razón) que soy una mujer bandera, una tía elogiable, una MADRAZA con mayúsculas. Y pensareis que los minis deben como poco adorarme…  

Pues bien, pensad de nuevo. Que sirva esta historia como contra-partida a aquella de todas esas dulces mamás que están sufriendo con la adaptación de sus hijos a la vuelta a las clases. Mi realidad es muy distinta. No es ya que los minis no lloren ni remoloneen a la llegada al colegio por la mañana (se quedan más felices que unas pascuas). Es que además, este año, es llegar puntual como un reloj suizo a la guardería para ir a buscarlos y que:
1.      Los minis se escondan (menos mal que los amiguitos les denuncian – señalando con el dedo el escondite y a grito pelao de “¡la mamá de los minis, la mamá de los minis!!!!!! – y les encuentro rápido, veis que útil eso de camelárselos con saludos y sonrisas, jejeje)
2.      Los minis me miren y me pongan cara de: "pero ¿ya estás aquí petarda mamá?" y no me dirijan ni un triste "hola"
3.      Los minis me IGNOREN olímpicamente
Y después empieza la batalla para llevármelos a casa. Y ya les puedo explicar por activa y por pasiva que tienen una BUENA madre, qué digo, una madre MODELO, estupenda, dedicada… que a ellos se la repampinfla les sigue pareciendo fatal que llegue tan temprano para llevármelos a casa, en vez de dejarlos más tiempo en la guardería para jugar con sus amiguitos o hacer lo que les salga de las narices.
Así que ya veis, que caigan todos los prejuicios, y entended que para vosotros seré una buena mamá, pero para mis minis soy UNA MALA MADRE. Y, al fin y al cabo ¿quién decide?

Besos y abrazos doloridos J


domingo, 15 de septiembre de 2013

Reto 150 palabras: piedras, flores, palo




Era la noche del sábado, y papá estaba poniendo a dormir a los niños. Después de leer el cuento y hacer unas cuantas carantoñas, y sabiendo que la mamá estaba abajo en la cocina y no podía oírles, les dijo: “A ver hijos, mañana es un día muy especial, ¡es el cumpleaños de mamá! Así que desde que nos levantemos, intentad portaros bien para que tenga un día muy bonito, ¿vale? Yo ya le tengo preparado su regalo. Es un collar de piedras preciosas que le va a encantar. Vosotros si queréis le podéis regalar flores. Saldremos antes del desayuno con la excusa de comprar cruasanes y panecillos y pasaremos por el florista para elegir un bonito ramo. Y ya os aviso, que no os de palo elegirlo y pedirlo vosotros ¿eh? Seguro que a mamá le hará mucha más ilusión si sabe que de verdad viene ¡de sus niños!






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viernes, 13 de septiembre de 2013

BFF (best friends forever)

Una de las mejores cosas de este verano (si, vosotros venga a hablar de la rentrée y yo todavía estoy hablando del verano – que por cierto, solo acaba el 20 de septiembre - aunque los minis empezaron el cole hace ya ¡dos semanas!), ha sido el tiempo que los minis han pasado juntos sin nosotros.

Digamos que esas semanas entre hermanos, como únicos representantes de nuestro núcleo familiar, les ha unido mucho y hecho cómplices en muchos sentidos. Desde entonces, a veces les basta una simple mirada para desternillarse juntos. Se han inventado un montón de juegos en los que se reparten sus roles con armonía (y de manera bastante tradicional, sobretodo jugando a papás y mamás, caballeros y princesas – aunque existen documentos gráficos que demuestran que pocho seria una princesa muy bella, pero esto quedará secreto en los archivos familiares no vaya a ser que en un futuro, no tan lejano, mi churumbel querido me desherede), y así, en general, se quieren.
A ver, no me malentendáis. También sigue habiendo muuuuuuuuuuchas peleas, lloros, algún que otro golpe traicionero, y sobretodo muchos celos. En el colegio, pese a compartir recreos y patio, se mezclan más bien poco, y es que a pesar de estar a tan solo un curso de diferencia, allí con los demás amiguitos las diferencias se notan mas y hay reglas que respetar, jajaja. Pero, no cabe duda de que se conocen mejor, se compenetran bien y… se quieren a morir.
Por cierto que esta foto es del pasado domingo ¡en Bélgica! (¡aquí también hay playa!)
¡Esperemos que esto dure mucho!
Besos y abrazos J

miércoles, 11 de septiembre de 2013

El monstruo de la compota de manzana

Esta es una historia para contaros como nació el monstruo de la compota de manzana.


Érase una vez un niño que vivía en una casa que tenía un jardín en el que había plantado un manzano. Todos los años al llegar septiembre, las manzanas del manzano resplandecían jugosas colgando del arbolito. Pero concretamente ese año al niño se le ocurrió preguntar a su mamá: “Mamá, ¿por qué no hacemos compota con las manzanas de nuestro árbol?” A lo que la mamá, a la que le encantaba cocinar y probar a hacer cosas nuevas, respondió: “¡Estupenda idea! No he hecho nunca compota y debe ser muy fácil. Además creo que las manzanas de nuestro árbol van a ser perfectas para ello.”

Y se pusieron manos a la obra. Primero había que recoger las manzanas del árbol. La mamá se encargaría de las que estuvieran en las ramas más altas, y el niño de las que estuvieran más abajo. Después había que transportarlas hasta la cocina pasando por el salón. Como no habían llevado cesta hasta el árbol (típico de personas impulsivas e impacientes como nuestros dos personajes), se las pusieron en la camiseta haciendo de bolsa, y avanzaron por el jardín como pingüinos echándose unas risas.

Una vez en la cocina, el niño asumió naturalmente el rol de Chef, y la mamá el de pinche (¡qué remedio!). Así, la pinche, enfundada en su mandil y bajo la atenta mirada del Chef, se puso a pelar, descorazonar y trocear las manzanas, mientras cantaban: “Un kilomètre à pied ça use, ça use, Un kilomètre à pied ça use les souliers. Deux kilomètres à pied ça use, ça use, Deux kilomètres à pied ça use les souliers… etc.” que era, de acuerdo con nuestros protagonistas, una canción muy apropiada para la ocasión.

Una vez tooooodas las manzanas estuvieron troceadas, el proceso fue tan fácil como ponerlas en una cazuela con un poco de zumo de limón, azúcar de vainilla y un vaso de agua, y dejarlo a fuego lento, removiendo de tiempo a tiempo con una cuchara de madera, el todo durante aproximadamente media hora. En ese momento las manzanas se deshacían prácticamente solas y bastó darles un buen removido con la cuchara para que la compota estuviera lista.

Nada más se hubo enfriado un poco y los olores dulces de la preparación inundaban la casa, el niño/Chef empezó poco a poco a transformarse en el monstruito de la compota de manzana... Empezó preguntándole a su mamá “mami, mami ¿puedo probar la compota? ¡Por fi, porfi, PORRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRFI!!!!” infinitas repetidas veces. Una vez la mamá/pinche accedió amablemente (y para ahorrarse un analgésico para el dolor de cabeza) a su petición, el monstruo probo varias cucharadas mientras repetía babeando con voz de poltergeist “ahhh, me encantaaaa, maaaaas”

A partir de entonces, el monstruo tenía que comer compota por la mañana, para la merienda, con la cena, de postre… Soñaba con la compota, hablaba de la compota, dibujaba manzanas y veía la vida de color amarillento… En este punto se puede decir que había nacido ¡EL MONSTRUO DE LA COMPOTA DE MANZANA!!! ¡Muahahaha!

Y colorín colorado, ¡este cuento se ha acabado!

PS: En realidad todo esto para deciros que pocho y yo el otro día hicimos por primera vez (por lo menos para mí, jejeje) compota de manzana con las manzanas de nuestro jardín.

Besos y abrazos J


“Lean in: Women, work and the will to lead” (Sheryl Sandberg)


He descubierto que aparte de otros temas que me apasionan, cada vez me interesa más todo el debate en torno a la igualdad de género sobretodo en el ámbito de trabajo. Y este libro es precisamente sobre esto, sobre como las mujeres nos infravaloramos y no luchamos de manera tan efectiva como los hombres para llegar más alto en nuestras carreras. No se trata de convencer a todas las mujeres de que sean ambiciosas y lleguen más lejos, pero si analiza ciertos parámetros que dificultan a aquellas a las que les gustaría, llegar más arriba en el escalón jerárquico de sus empresas. No digo que el libro sea la panacea, y considero que se ha extendido mucho en explicar ciertas ideas para que el libro llegara a un número considerable de páginas como para considerarse libro y no un simple manifiesto. Pero en general me han parecido muy interesantes sus ideas, inspirador en muchos aspectos, y un buen punto de comienzo para un debate que pienso tiene mucha relevancia en nuestros días. Ya que recientemente se ha celebrado el 50 aniversario de el famoso discurso de Martin Luther King, me gustaría decir que yo también sueño con que mi hija tenga las mismas oportunidades de carrera que cualquiera de sus compañeros de clase, y que ojala para ella sea mucho más fácil compaginar el deseo de ser madre con una ambición de tener un trabajo interesante y remunerado justamente y no inferiormente debido a su género. En ese sentido, me declaro feminista.
NB: Por si no la conocéis, Sheryl Sandberg (Washington, 1969) es la directora operativa de Facebook. Anteriormente, trabajó como vicepresidenta de Google y antes, en el gobierno de Clinton, como Jefa del gabinete del Departamento del Tesoro.
Buena lectura J

lunes, 9 de septiembre de 2013

Reto 150 palabras: peldaño, descarrilar, audaz



8 de septiembre de 2013: Querido diario, hoy ha sido un gran día. Mi suerte empezó por la mañana cuando al bajar a desayunar, me resbalé en un peldaño de la escalera, pero allí estaba papi para atraparme justo a tiempo antes de caer. Después del desayuno, Dani y yo decidimos jugar con el tren eléctrico que mamá ha amenazado con tirar porque “No lo utilizáis ¡nunca!”, mira que es exagerada. En fin, todo sea por salvarlo. Lo pasamos genial, construyendo un largo recorrido por nuestras habitaciones y sin que llegara nunca a descarrilar. Y ya por la tarde, hemos terminado la obra de teatro que llevamos preparando desde varias semanas para representársela a los abuelos por su aniversario. Yo seré el caballero audaz que salva a la princesa, y Dani será de nuevo el caballero malo que pierde al final. ¡Siempre me lo camelo para que haga de malo!




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miércoles, 4 de septiembre de 2013

Gracias a los minis… (¡con retraso!)


¿Cómo era la canción?

“Gracias a los minis, que me han dado tanto… la-la-la”
 
Ah, que era ¿a la vida? Jejeje. Pues yo les quiero dar las gracias a los minis, porque gracias a ellos (y valga la redundancia) estas maravillosas vacaciones que acaban de terminar, han tenido sabor a:

-          Dulces despertares a cuatro

-          Desayunos de nocilla y muesli

-          Moras silvestres recogidas durante largas caminatas

-          Espectáculos espectaculares y risas destornillantes

-          Frases en itañol, franlemán, anglocés y demás combinaciones que solo esta familia podría entender

-          Vestidos de princesas y espadas de caballeros

-          Sesiones de piscina que no terminan jamás

-          Partidos de futbol alocados

-          Visitas a pueblecitos y mercados con millones de “¿qué es…?” y por qués

-          Anocheceres con visitas de jabalíes incluidas

-          Placidas noches con risas en sueños

Bueno, y ya de paso, gracias también al germano por esa escapada tan romántica a Roma que no olvidaré jamás, y por esas veladas de Chiante y chacharas que me han revitalizado.

Y ahora, vuelta a la rutina, que mal que nos pese, si no fuera por ella, seguro que ¡no apreciábamos tanto las vacaciones!  Por cierto, ¡ya queda menos para Navidad!
 
Besos y abrazos J

 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Reto 150 palabras: hilos, abejas, reloj



Un domingo cualquiera, de paseo por el bosque…

Lucia: “Mamá, ¿para qué sirven esos hilos que tejen las arañas entre las hojas de las plantas?”
Mamá de Lucia: “Esos hilos se llaman telas y sirven para que las arañas puedan atrapar otros insectos para alimentarse.”
Lucia: “¿Otros insectos? ¿Cómo qué?”
Mamá de Lucia: “Pues, como moscas, mosquitos… y otros bichitos en general.”
Lucia: “Mamá, ¿las abejas también son bichitos? ¿Las arañas comen abejas?”
Mamá de Lucia: “Me parece que no, las abejas no son precisamente uno de los bichitos que más comen las arañas, porque las abejas no se acercan a sus redes ya que normalmente van volando de flor en flor… pero bueno, me imagino que no sería imposible”

Mirando a su reloj la mamá de Lucia se da cuenta de que es tardísimo, y añade: “Uff, amor, que ¡ya son casi las seis! ¡Vámonos de vuelta a casa!”






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