lunes, 9 de diciembre de 2013

Cuatro años… tiene mi amooooooooor

Hoy mi pocholo, el mini-pequeño cumple ¡cuatro años!


Qué alegría, qué emoción, pero lo cierto es que tengo el corazón “partío”, como diría aquel.

Por un lado, quiero contaros como lo hemos celebrado, lo feliz que ha estado él todo el fin de semana, y por supuesto describiros a este pequeñajo tan adorable que me ha tocado en gracia… y es que es de verdad un amor.



Pero por otro lado, estoy triste, y es que me enorgullece y me cuesta horrores por partes iguales el ver crecer a mis hijos. Es un topicazo, pero el tiempo pasa tan rápido… y yo no me siento preparada para tanto cambio. Siento como que el tiempo se me escapa sin llegar a hacer/enseñarles/compartir todo lo que me gustaría…



Venga, dejando la nostalgia a un lado, os diré que todo empezó de maravilla ya cuando el viernes por la mañana los minis descubrieron el regalo de San Nicolás (o el Sr Nico, como me ha dado por empezar a llamarlo, jajaja). Están los dos encantados con sus patines, aunque de momento no se dan mucha maña, jajaja. Menos mal que durar les duraran bastante (son ajustables 3 números)… A ver si en primavera/verano hacemos sesiones a cuatro, aunque yo hace tanto que no los utilizo que me romperé algo ¡seguro!


Como el sábado era la celebración con sus amiguitos, se levantó todo feliz y ya diciendo ¡TENGO CUATRO AÑOS! Bueno, en realidad yo salía de cuentas el día 7 (aunque el solo llegara el 9), así que pourquoi pas? Bueno, pues por la tarde fue la fiesta con diez cachorritos, que jugaron y rieron ¡como si no hubiera mañana! Dada la experiencia del año pasado en casa, este año elegimos un parque cubierto donde han estado súper felices y la verdad es que se lo han pasado bomba.



El domingo lo celebramos en familia, con la familia política, con una comilona de su plato preferido: ¡pollo!!! Jajaja, y es que se pirra por los muslitos de pollo al horno que se los dejo comer con las manos, y se pone perdido y se re-chupetea y es feliz. También tuve que aprovechar para preparar las magdalenas para llevar al colegio, y ya puestos, por la tarde nos pusimos morados de tartas y dulces.

Y esta mañana se ha marchado feliz al colegio, con sus magdalenas para compartir (y una velita para poner en la suya), y el pecho mas hinchado que si le hubieran hecho ¡jefe del mundo mundial! Y es que hoy será por fin su día en el cole, tras haber visto pasar a todos sus compañeros por el mismo homenaje, ya que es el más pequeño de su clase J



¿Y cómo es pocho al día de hoy?

Yo lo describiría como: alegre, divertido, inteligente, bonachón pero bestiajín, gourmand, imaginativo, avispado, bello, entrañable, cariñoso, familiar… ¡especial!

Le gusta - top cuatro: jugar, reír, comer y los cariñitos.

No le gusta (demasiado) – top tres: dormir hasta tarde, recoger, ni obedecer a la primera.

Algo para recordar: A las personas no las llama personas, sino ¡HUMANOS! jajaja

¡Larga vida a pocho!


Besos y abrazos J

domingo, 1 de diciembre de 2013

Llega la Navidad…

Tan solo estamos a uno de diciembre pero por aquí, y en la casa de los minis, ya va llegando la Navidad J


Ayer sábado, ni cortos ni perezosos, nos encaminamos a Aachen, que es la primera ciudad Alemana que te encuentras al cruzar la frontera. El caso es que los mercados de Navidad alemanes ¡no tienen rival! Tienen un encanto único. Y las tiendas de decoración están a rebosar de preciosos detalles decorativos, bolas de Navidad, manteles, servilletas, y un millón de cosas más.

Pero sobretodo, en Alemania, tienen una gama de calendarios de adviento inigualable y una de mis tradiciones favoritas desde que comparto mi vida con el germano, la corona de velas de adviento que vamos encendiendo (primero una, luego dos, tres y finalmente las cuatro), cada domingo hasta la llegada de la Navidad.


También hemos aprovechado el viaje para comprar los regalos de Navidad. Si, si, a pesar de la presencia de los minis, esto ha sido facilísimo. Ellos nos han ayudado a identificar un par de cosas para que Papa Noel no se equivoque, pero no han presenciado la compra. Y a pesar de que hemos vuelto más cargaditos que las mulas, ellos son tan inocentes que no se han enterado de nada J

Eso sí, se me ocurrió también dejarles elegir unas bolitas de esas con agua y “nieve” típicas de Navidad, muy chiquitinas, y volvíamos en el coche tan contentos pensando que podrían empezar una colección, y cada año ir añadiendo una, cuando de pronto… ¡crash! A ver si adivináis a quien se le rompió su bolita… Menos mal que no hubo daños personales, y bueno, la guardaremos igualmente como la primera de una colección de un niño que ¡no para quieto!


Finalmente ya sabéis que aquí celebramos San Nicolás (la noche del 5 de diciembre), que como ya expliqué el año pasado, viene a ser el primo lejano de Santa Claus. Según la leyenda, San Nicolás viene desde España en barco de vapor, y una vez desembarcado monta en un caballo blanco y acompañado de su ayudante “Pedro el Negro” (Zwarte Pieten), les trae a los niños dulces (chocolate, mandarinas y galletas de speculoos), y claro está, regalos… Los minis le escribieron la carta en español, y creo que como se han portado bastante bien, tendrán sus deseos colmados, jejeje.


Vaya, que como veis, aquí ya hemos entrado de lleno en las fiestas, y aún nos queda el cumple de mini-pequeño, poner el árbol, hacer galletas con formas, las celebraciones oficiales, un viaje… buff, más nos vale estar ¡bien en forma!

Besos y abrazos J